Mi pregunta de este post es… ¿Qué le puede llevar a una persona a escribir? ¿A armarse de valentía y sentarse frente a una superficie blanca y escribir? En mi opinión, para la gran mayoría, véase periodistas, jueces, incluso algunos escritores, simplemente escriben por comer. Porque les sirve como sustento para poder sobrevivir en el mundo de hoy en día. Pero todo eso, en mi opinión, no dejan de ser productos especialmente diseñados con un fin, que es el de ser “vendidos” y generar unos beneficios.
Escribir, de verdad escribir no creo que sea eso. No creo que se pueda reducir todo en un producto. Eso no puede ser escribir.
¿Qué es entonces escribir? Escribir es, como la persona que más quiero en este mundo me ha enseñado, simplemente dar rienda suelta a tu mano, dejar la mente en blanco, y transmitir algo que no puedes expresar con pensamientos ni palabras. No hace falta que se lo transmitas a otra persona, simplemente puedes escribir con el objetivo de transmitírtelo a ti mismo. Escribir es, por medio de la narración de una historia, o simplemente por la enumeración de una serie de hechos y sentimientos que se apelotonan en la cabeza y corazón del escritor en el momento de acariciar la hoja de papel con el bolígrafo, la transmisión y plasmación de pensamientos, sentimientos, miedos, inquietudes e ilusiones.
Por tanto, es esta necesidad de hacer ver a nosotros mismos o a otras personas que es lo que ocurre en nuestro interior, es lo que puede llevar a alguien a escribir. Esta escritura, estos textos generados a partir de lo más hondo del alma de una persona, es lo que yo puedo considerar un escrito. Algo no destinado a que pague por ello y me entretenga durante un tiempo finito, sino algo que perdure en el tiempo como reflejo de cada uno de los aspectos y matices de la persona que se ha atrevido a encadenar palabras formando una parte de su ser.